lunes, 8 de mayo de 2017
sábado, 6 de mayo de 2017
Una visita al Jerusalén histórico
Cúpula de la Roca
El templo coronado por una cúpula dorada fue construido por el noveno califa que gobernaba la ciudad en el siglo VII. Este lugar es considerado sagrado por la tradición musulmana, que cree que la roca del centro es el punto exacto desde donde Mahoma ascendió al cielo para reunirse con Dios, y también para la tradición judeocristiana, que cree que era el lugar donde Abraham debía sacrificar a su hijo Isaac.
Muro de las lamentaciones
Desde que el Templo de Salomón –construido en el siglo X a.C.– fuera destruido por las legiones romanas del emperador Vespasiano, el Muro de las lamentaciones es la única parte del templo que quedó en pie. El Judaísmo lo considera la construcción más sagrada, convertida también en un lugar de oración.
Puerta de damasco, Murallas de Jerusalén
El perímetro de estas murallas rodea la zona de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Fueron levantadas en el siglo XVI por orden de Solimán el Magnífico, cuando la ciudad estaba bajo el gobierno del Imperio otomano. Tenía ocho puertas de entradas que todavía hoy se conservan: la puerta de Damasco, la de Herodes, la de los Leones, la Dorada, la de Dung, la de Sión, la de Jaffra y la Nueva.
Museo Torre de David
Para conocer y entender los 4.000 años de historia de la ciudad de Jerusalén es imprescindible visitar el Museo Torre de David. Además de las vistas desde lo alto de la torre, las distintas salas y los propios vestigios arqueológicos son los testimonios que mejor explican el pasado de Jerusalén.
Foto: Shutterstock
Piscina de Siloé, Ciudad de David
El lugar que vio nacer la ciudad ha sido convertido en un parque arqueológico que explica los orígenes de Jerusalén, conquistada por el rey David en el año 1004 a.C. Entre los diferentes vestigios se halla la piscina de Siloé, a dónde llegaba el arroyo Gihon que, pasando por el túnel de Ezequiel, se supone que abastecía de agua a los habitantes de la ciudad.
Foto: Shutterstock
Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/una-visita-jerusalen-historico_11144/8
viernes, 5 de mayo de 2017
Gente “problemática” y los que luchan con problemas mentales
Mez McConnell
Los siguientes seis hechos son universalmente verdaderos acerca de cualquiera de nuestras iglesias.
Muchos cristianos viven con lo que se conoce como “la brecha del evangelio”. Es decir, conocen los hechos de la fe, admiten que creen los hechos de nuestra esperanza futura de lo que vendrá, pero les falta la experiencia personal de conectar estas verdades para que puedan vivir vidas de esperanza en el presente. Muchos de nosotros conocemos las grandes verdades de la Biblia pero encontramos poco verdadero significado en ellas para la vida cotidiana y sus preocupaciones. Entonces, ¿cómo podemos ayudar a aquellos de entre nosotros que sufren de todo tipo de depresión y otros problemas de salud mental? Estas son algunas sugerencias. Esta no es una lista exhaustiva.
- Trate de obtener la mayor comprensión posible sobre el tema en cuestión. Aquí hay algunos buenos libros “Blame it on the Brain” – Ed Welch (“Culpa al cerebro“). “Christians get Depressed Too” – David Murray. (“Los cristianos también se deprimen“) “Looking Up from the Stubborn Darkness” – Ed Welch (“Mirando hacia arriba desde la oscuridad obstinada”). Artículos relevantes de www.CCEF.org.
- No asuma que el problema es por causa de un pecado personal específico – esta es una reacción común. No asumimos lo mismo cuando la gente contrae cáncer u otra enfermedad. No asuma un pecado personal cuando la gente se halla en estado depresivo. Gente muy piadosa suele tener depresión (entre ellos muchos pastores). A veces puede ser un ataque demoníaco.
- Compruebe la profundidad, la dimensión y la longitud de los síntomas. Sentirse con un bajón y tener un mal día no es lo mismo que estar deprimido y viceversa. Tómese el tiempo para escuchar a una persona y no haga juicios precipitados.
- No se apresure a utilizar medicación pero no la descarte tampoco – a veces ofrecemos asesoramiento médico con demasiada facilidad. El mundo prescribe medicamentos y por lo tanto no debemos precipitarnos en ello. Debe ser un asunto pensado y discutido. A veces, la medicación puede ser un buen estabilizador y puede también abrir una ventana en el asesoramiento y la ayuda continua. Pero, los antidepresivos no son la solución definitiva.
- Debes estar abierto a diferentes enfoques tanto sobre las causas como sobre la cura – no hay un solo enfoque para el cuidado del problema que se presenta. Algunas personas sólo necesitan ajustar su estilo de vida un poco. Pero también algunas personas pueden necesitar atención médica específica.
- Da esperanza – aférrate a la esperanza del evangelio. Esto es algo bíblico. Los cristianos sufren en este mundo caído. Casi todo el mundo mejora. Apégate a ellos y ofréceles ánimo. Dios puede ser glorificado incluso en los momentos más oscuros (Salmos 27:13-14).
- Involucra a la familia y a los amigos cuando sea posible – asegúrate de obtener una red de apoyo con los alimentos entre las personas cercanas. También considera la implementación de una rutina, relajación, recreación, descanso y la posibilidad de ordenar las prioridades.
- Restablece las disciplinas espirituales – ellos no están obteniendo beneficios de su lectura de la Biblia. Comienza brevemente, lee un versículo y que ellos hagan oraciones cortas en las cuales puedan expresar cómo se sienten. Toma una verdad objetiva que no se vea afectada por cómo nos sentimos en un día determinado.
Necesitamos traer el concepto de la consejería bíblica de regreso a nuestras iglesias y normalizarlo. No es sólo para los profesionales de la salud. Podemos hablar palabras de sabiduría en la vida del otro. En Hebreos 3:12-13 se utilizan palabras como “exhortar”, que pudiera ser traducido “alentar”. ¿Cómo hace esto el autor a los hebreos? ¿Cómo anima a los cristianos sufrientes? Él les muestra a Jesús en 1:1-4. También les recuerda del sufrimiento del Redentor en 5:8. ¿Cuánto de lo que hablamos a los demás es Cristo-céntrico? ¿Cuánto es de nuestra propia sabiduría humana? Hebreos les recuerda a los enfermos que se aferren a las promesas de Dios a pesar de, al parecer, no tener respuestas y estar esperando siempre que algo sea reparado en sus vidas. Debemos mantener los ojos fijos en Jesús. Hebreos 12:1-2 nos recuerda:
“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”.
¿A quiénes está llamando Dios para hacer esto? A todos nosotros. ¿Con qué frecuencia? Diariamente. No a profesionales. Todos nosotros, viviendo en comunidad. El asesoramiento es un evento de la vida, no una reunión de una hora por semana. Sólo es necesario estar con la gente. Ser su amigo. Animar, reprender, corregir. Tenemos que darnos permiso mutuo de esto en nuestras vidas. No sólo reunirnos para tomar café y reforzar los prejuicios que tenemos contra el mundo y otras personas. No debemos tener miedo de exhortar a la gente cuando están pecando. Estar deprimido no es como una tarjeta de salida de la cárcel que nos da la libertad para comportarnos como nos plazca. La sabiduría y el amor dicen que nos desafiemos mutuamente cuando nuestra visión del mundo o la vida se vuelve sesgada e inútil. Debes procurar siempre llevar a la gente a la verdad de la Palabra. No dejes que vivan revolcándose lejos de Dios. Animémonos unos a otros con 2 Corintios 4:16-18:
“Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.
Mez McConnell
Mez McConnell, es el pastor principal de Niddrie Community Church (Edinburgh, Escocia) y el fundador y director del Ministerio 20schemes. Ha estado en el ministerio pastoral a tiempo completo, tanto en plantación como en revitalización desde 1999.
Fuente: sdejesucristo.org/ elblogdejuliocesarbarreto
jueves, 4 de mayo de 2017
¿Quieres conocer a ese Piloto?
Por: Pr. Julio César Barreto
Hace algún tiempo atrás tuve entre mis valiosas posesiones, una grabación en audio de una canción que siempre ha cautivado mi corazón. Hoy por hoy, ya no cuento con ella, pero quedó archivada su letra, su melodía en mi mente y en mi corazón. En esta ocasión voy a compartirles el contenido de su mensaje con los que me honran al leer mis artículos, los cuales son hechos para la exclusiva gloria de mi Señor y Dios; Jesucristo. Espero que les pueda bendecir, tanto como lo ha hecho conmigo.
1ra estrofa:
Mi barco navegaba un día en alta mar
Iba sin rumbo y sin seguridad
Yo me encontraba sin esperanza
Y por eso en el momento pensé en regresar (Bis)
2da estrofa:
Cuando quise volver a la orilla otra vez
alguien me dijo con su dulce voz;
Yo puedo ser tu Piloto y conducir tu barco a un hermoso País (Bis)
3ra estrofa
Porque también tu barco navega en alta mar
y fieras tempestades lo acosan sin cesar
Acude a Jesucristo; Él quiere ser tu amigo
y conducir tu barco a un hermoso país (Bis)
Coro:
Amigo sí tu quieres conocer a ese Piloto
que con Amor se dirigió a mí;
es Jesucristo mi Fiel compañero
que nunca me abandona y no me dejará (Bis)
Espero que alguien haya entendido este mensaje y que decida navegar el resto de su existencia con este magnifico Piloto.
No pude encontrar el audio del canto en referencia, pero les dejo este hermoso himno que espero que les de una idea de cuán grande y sublime es Cristo (nuestro Piloto).
miércoles, 3 de mayo de 2017
martes, 2 de mayo de 2017
Señor, líbrame del temor a la muerte
Por: Jon Bloom
Jesús tiene un deseo profundo e intenso de darte un regalo tan grande que aún no tienes la capacidad de concebir (1 Corintios 2:9). Aunque, puedes divisarlo en las metáforas e imágenes bíblicas, y en momentos sublimes cuando una experiencia de Gloria trasciende brevemente, todo lo que hay aquí en la tierra.
Jesús anhela de una manera tan intensa que tengas este regalo, que le ruega al Padre que te lo dé a ti:
“Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”, Juan 17:24.
Este pedido supremo es la gran culminación de la oración de Jesús en Juan 17. Que recibas este regalo es la razón por la que Él te manifestó el nombre del Padre (Juan 17:6), te dio las palabras de Él (Juan 17:8, 14), y te guarda para que no te pierdas (Juan 17:12). Es por ello que ora que seas guardado del maligno (Juan 17:15), que conozcas el gozo de ayudar a otros a que crean en Él (Juan 17:20), y que experimentes la maravilla santificadora de conocer y confiar en la verdad (Juan 17:17, 19).
Más que cualquier cosa Buena que Jesús pide del Padre, es que estés con Él para siempre. Más que cualquier otra cosa, Él quiere que veas y saborees la gloria que el Padre le concedió a Él desde la eternidad pasada (Juan 17:5, 24); puesto que Él sabe que nada de lo que experimentes te dará tal gozo y placer profundo y duradero (Salmos 16:11).
¿Qué es lo que más temes?
Pero las oraciones fervientes de Jesús a tu favor, vienen con una implicación solemne que te hace retroceder, e incluso, temer. De hecho, un día podrías encontrarte rogándole a Dios para que te dé todo lo contrario de lo que Jesús quiere para ti. La respuesta a la oración de Jesús finalmente requerirá tu muerte física. A menos que Jesús regrese primero, deberás morir antes de experimentar la plenitud eterna del gozo en Su gloriosa presencia.
Debemos enfrentar lo que más odiamos y tememos en esta vida a fin de disfrutar de lo que más amamos y anhelamos.
Sí, odiamos la muerte y la resistimos — y está bien que lo hagamos. Dios originalmente nos creó para vivir, no para morir. La muerte es una maldición que cargamos, la paga trágica por haber rechazado a Dios y a Su reino (Romanos 6:23).
En ninguna parte de la Biblia se nos alienta a ver a la muerte por sí sola como algo bueno. La muerte no es buena, sino algo malo y horrendo. Cualquiera que ha visto morir a sus seres queridos puede atestiguar cuán detestable es. La muerte es nuestra enemiga mortal (1 Corintios 15:26).
¿De qué manera la muerte es valiosa?
Si eso es cierto, ¿Por qué Dios considera preciosa la muerte de Sus santos (Salmos 116:15)? ¿Y por qué Sus santos incluso la cuentan como valiosa (Filipenses 1:21)? ¡Porque en el momento más horrible y detestable de la muerte del Hijo de Dios, la muerte, tal como la tememos — la extinción de nuestra vida y la aparente pérdida de nuestra alma y nuestro gozo— fueron asesinados! Jesús conquistó a nuestra gran enemiga cuando resucitó de entre los muertos (Romanos 4:25; Apocalipsis 1:18), y finalmente la destruirá para siempre (1 Corintios 15:26).
De hecho, Jesús venció a la muerte de una manera tan poderosa, tan completa, que habla de ella como si los cristianos ya no pasarán por ella:
“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”, Juan 11:25-26.
No es la muerte en sí lo que nos resulta preciosa o valiosa, sino la resurrección y la vida, quien ha quitado el aguijón de la muerte y la sorbió en Victoria (1 Corintios 15:54-55), en quien recibimos una herencia eterna más allá de nuestros sueños más increíbles (Efesios 1:11), y en cuya gloriosa presencia experimentaremos un gozo insuperable por toda la eternidad (Salmos 16:11). Él es precioso para nosotros. Él es nuestro sumo valor en la muerte.
Prepárate en oración
Cuando lo que Jesús nos ha asignado en la tierra haya terminado (Hechos 20:24), nos llamará para que estemos con Él, disfrutando grandemente de aquello para lo que fuimos creados: Él mismo. Esto hará que la muerte sea valiosa para nosotros en aquel día (Filipenses 1:21).
Jesús está deseoso de concedernos esta gran ganancia, y quiere que nosotros crezcamos en este deseo de recibirla. ¿Cómo lo hacemos? De la misma manera como Él lo hace. ¡Se lo pedimos al Padre! Nos unimos a Jesús en oración por el momento en que finalmente le veremos en toda Su Gloria. Le pedimos que mengüe el apego que el temor a la muerte tiene sobre nosotros, por causa de la incredulidad en nuestros corazones. Y le pedimos que nos dé tal fe y deseo de estar con Cristo, que ya no deseemos vivir por más tiempo aquí, excepto el tiempo suficiente como para terminar con fidelidad nuestra carrera (Hechos 20:24). Porque estar finalmente con el Salvador será muchísimo mejor (Filipenses 1:21).
Lo que haga falta, Señor.
Algún día, la oración de Jesús a nuestro favor para que estemos con Él, prevalecerá sobre la oración de ser librados de la muerte física. Y cuando ocurra, conoceremos un gozo y un placer tales que nos preguntaremos, por qué tuvimos alguna vez ese rechazo de pasar por el valle de sombra (Salmos 23:4).
Lo que haga falta, Señor, aumenta mi fe y gozo en la verdad de que la muerte es valiosa para mí, de modo que pueda “dejar atrás mis bienes y posesiones, y esta vida mortal, también”. No permitas que mi temor a la muerte haga que me resista a Tu voluntad para mí, y hazme morir de tal manera que declare que Cristo es valioso.
Este es un artículo original de Desiring God | Traducido por Natalia Armando
Fuente: sdejesucristo.org/ elblogdejuliocesarbrreto
lunes, 1 de mayo de 2017
¡Señor, enséñanos a amar!

Por: Pr. Julio César Barreto
Encontramos en las escrituras personas que se acercaron a Jesús con argumentos, palabras capciosas, y muchas peticiones, tales como: Señor, enséñanos a orar (Lucas 11:1). Sin embargo, no encontramos en el libro Sagrado que alguno se acercara al Señor y le pidiese: Señor, enséñanos a amar.
A través de toda la historia de la humanidad, ha sido algo extremadamente difícil al hombre poder amar. Esto porque para comenzar, muchísimas personas ni siquiera saben lo que significa el término. Hace algunos años atrás fue un éxito un tema interpretado por el Venezolano Rudy Márquez y por el Baladista Mejicano José José, titulado: "El amar y el querer" cuya letra dice así:
Autor: Manuel Alejandro - Rafael Pérez Botija
Casi todos sabemos querer,
pero pocos sabemos amar.
pero pocos sabemos amar.
Es que amar y querer no es igual
Amar es sufrir, querer es gozar.
Amar es sufrir, querer es gozar.
El que ama pretende servir,
El que ama su vida la da.
El que quiere pretende vivir
y nunca sufrir (bis)
El que ama su vida la da.
El que quiere pretende vivir
y nunca sufrir (bis)
Coro
El que ama no puede pensar
todo lo da (bis)
El que quiere pretende olvidar
y nunca llorar (bis)
El que ama no puede pensar
todo lo da (bis)
El que quiere pretende olvidar
y nunca llorar (bis)
El querer pronto puede acabar
El amor no conoce el final.
Es que todos sabemos querer,
Pero pocos sabemos amar.
El amor no conoce el final.
Es que todos sabemos querer,
Pero pocos sabemos amar.
El amar es el cielo y la luz,
el amar es total plenitud.
Es el mar que no tiene final
es la gloria y la paz (bis)
el amar es total plenitud.
Es el mar que no tiene final
es la gloria y la paz (bis)
El querer es la carne y la flor
Es buscar el oscuro rincón.
Es morder, arañar y besar
es deseo fugaz (bis)
Es buscar el oscuro rincón.
Es morder, arañar y besar
es deseo fugaz (bis)
Coro
El que ama no puede pensar
todo lo da (bis)
El que quiere pretende olvidar
y nunca llorar (bis)
El que ama no puede pensar
todo lo da (bis)
El que quiere pretende olvidar
y nunca llorar (bis)
Que bien lo ilustra la letra de esta canción popular, pero mejor lo refleja la Palabra Bendita de Dios cuando dice lo que es y lo que "no" es el amor:

Hoy más que nunca necesitamos con urgencia acercarnos en humilde adoración al Señor, y hacerle una de la más importante de las peticiones: "Señor, enséñanos a amar"
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