jueves, 30 de agosto de 2018
Dios habla al hombre - Pr. Julio César Barreto
/Por: Pr. Julio César Barreto
Quiero compartir con todos los que me leen, un mensaje titulado: "Dios habla al hombre". Así como los padres aquí (terrenalmente hablando), sienten el deseo de comunicarse con sus hijos y también estos quieren comunicarse con sus padres, mantener un dialogo; pues, similar, pero con mayor énfasis Dios (nuestro Padre Celestial, nuestro Creador) está sumamente interesado en mantener comunicación con los seres humanos.
Este Podcast (audio) contiene esta disertación y les recomiendo (en el nombre del Señor) que lo escuchen con atención. Espero que les pueda bendecir, edificar su vida espiritual. A Dios sea exclusivamente la Gloria.
sábado, 25 de agosto de 2018
Hablemos de Identidad
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo…” (Filipenses
3:20)
Por: Pr. Julio César Barreto
Millones de seres humanos viven agrupados en un determinado
territorio (Países), y cada uno de ellos tiene su propia identificación. El poseer una
identidad es muy importante tanto para el individuo en si, como para el
colectivo. Deberíamos procurar adquirir un mejor conocimiento de este aspecto y
hallar respuestas a preguntas tales como: ¿Qué significa el término Identidad?,
¿Cómo se obtiene?, y ¿Para qué nos es útil?
Quiero enfocar este asunto bajo dos ópticas: El Plano de lo Terrenal vs lo Celestial.
Identidad bajo la Óptica de
lo Terrenal:
¿Qué significa el término Identidad? : Es el conjunto de rasgos y características que posee una
persona y la distingue de los demás. Un ejemplo (no restrictivo) de ello es la huella dactilar, las cuales se forman en el ser humano a partir del sexto
mes de su vida intrauterina.
Estos
dibujos que aparecen visibles en la epidermis de cada persona son: perennes, inmutables,
diversiformes y originales y son por lo tanto uno de los rasgos
característicos de un individuo. Las
huellas dactilares llevan siendo usadas desde el siglo XIX en la identificación
de individuos. Es una herramienta biométrica fundamental para reconocer si una
persona nos está engañando o no acerca de su verdadera identidad.
En este punto se hace necesario destacar que existen varios tipos de Identidad: Identidad Nacional, Identidad Cultural, Identidad Personal, Identidad Etaria, Identidad Relacional, Identidad Política, Identidad Vocacional, entre otras.
¿Cómo se obtiene la Identidad?: Esta se obtiene de dos maneras: Por nacimiento o por adopción. Al nacer, inmediatamente los
padres presentan al recién nacido ante los organismos competentes; allí se toma nota de los nombres, los apellidos,
datos de los padres, lugar de nacimiento. Luego (en su momento preciso) esa
persona recibirá su primer documento: la
Cédula de Identidad, a ese le seguirá el Pasaporte.
¿Qué utilidad percibimos por medio de la
Identidad? : En el aspecto de lo colectivo;
a toda nación le conviene poseer un registro pormenorizado de todos y cada uno
de sus ciudadanos. Al Estado (como un
todo), le conviene que su población se ubique en cada una de sus identidades, sobre todo en aquellas que
contribuyan a despertar sentimientos patrios, tales como la Identidad Cultural,
La identidad Nacional, la identidad Política.
Cada
nación procura que sus ciudadanos
quieran a su país, lo protejan, lo cuiden, lo promuevan, lo defiendan, lo
conozcan. Por eso la importancia de una clara Identidad Nacional en cada uno de
sus habitantes. Esto resultará en un gran beneficio para todo el colectivo.
Identidad
bajo la Óptica de lo Celestial:
Ya estamos en la dimensión de lo que llamaremos: “Mi nueva Identidad”. Nos haremos las
mismas preguntas del segmento anterior:
¿Qué es
Identidad? (Celestial) – Mientras que la Identidad Terrenal es el conjunto de rasgos y/o
características que posee cada individuo, y lo
distingue de los demás; en nuestra Nueva
Identidad, todos somos un cuerpo , y aunque tiene muchos miembros, aún así
permanece unido a su Cabeza (no es bicéfalo).
“Sino
que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se
ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor”. (Efesios 4: 15-16).
Aunque existen muchas
denominaciones cristianas, y hay divergencias de opinión en cuanto a temas
doctrinales (no necesariamente fundamentales), con todo y eso, la Iglesia (el
cuerpo de Cristo), permanece unido. Esto
es así porque Jesús dijo:
“…y sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y
las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella.” (Mateo 16:18).
“Porque
así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del
cuerpo, siendo muchos, son un solo
cuerpo, así también Cristo.
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Pero
ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”. (1 Cor. 12).
Al igual que todas las naciones, la nuestra
(aunque de arriba) es semejante en varios aspectos a las de la Tierra. Por
ejemplo: Es un Reino, por lo tanto tiene un rey:
“Entonces
vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se
llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea…Y en su vestidura y en
su muslo tiene escrito este nombre: REY
DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”.
(Apocalipsis 19: 11-16).
Tiene una ciudad Capital
(La Nueva Jerusalén): (Apocalipsis 3:12)
“Al que venciere, yo lo haré columna en el
templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre
de mi Dios, y el nombre de la ciudad de
mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi
nombre nuevo”.
Tenemos una nueva
ciudadanía (celestial) :
“Mas nuestra ciudadanía está en
los cielos, de
donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20)
¿Cómo
se obtiene la Nueva Identidad?
Por medio del nuevo nacimiento
y por adopción.
“…el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… el
que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”
(Juan
3: 3,5);
“según
nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y
sin mancha delante de él, en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según
el puro afecto de su voluntad” /
(Efesios
1; 4-5)
¿Para
qué nos es útil la Nueva Identidad?
Nos provee de:
Una nueva naturaleza (2 Cor.
5:17)
Un nuevo Origen (1 Juan 5:4)
Un nuevo nombre (Apocalipsis 2:17)
Una nueva vida (Juan 10:10)
En la misma medida en que nos
vamos haciendo más conscientes de nuestra Nueva Identidad, de igual modo nos vamos
haciendo más ciudadanos del Cielo que de
la Tierra. Esto es bueno, porque los ciudadanos del Cielo son Perfectos, quiere
decir que gradualmente vamos haciéndonos más a la semejanza de nuestro Gran Rey
Jesús.
“Mirad
cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por
esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora
somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero
sabemos que cuando él se manifieste, seremos
semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (1 Juan
3: 1-2).
*Biometría:
sábado, 9 de junio de 2018
¿Por qué parece que Dios responde unas oraciones y a otras no?
Dios siempre escucha nuestras oraciones. El nos ama y quiere lo mejor
para nosotros. Sin embargo, ¡no siempre entendemos y oramos por lo que
es necesariamente mejor para nosotros!
Escrito por
Heather Crawford
Podemos ver en la historia de Ana, en 1 Samuel, que Dios responde las oraciones.
“Mi corazón se regocija en Jehová,
Mi poder se exalta en Jehová;
Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos,
Por cuanto me alegré en tu salvación.”
1 Samuel 2:1
Mi poder se exalta en Jehová;
Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos,
Por cuanto me alegré en tu salvación.”
1 Samuel 2:1
Estas
palabras son parte de la oración de Ana, con las cuales dio alabanza el
día que llevó a su pequeño hijo Samuel a vivir en el templo con el
sacerdote, Eli. Ana había orado a Dios que le diera un hijo,
prometiéndole que sería dedicado a su servicio si su oración era
escuchada, y ya sabemos la historia: Su oración fue escuchada. Ella
estaba desbordando de alegría, el día que tomó a su pequeño hijo hacia
el templo para entregarlo al Señor, a pesar que no era fácil para ella
dejarlo allí. (1 Samuel 1:28)
Dios responde las oraciones – a su manera
A
menudo pensé en la historia de Ana y Samuel. A habido algunos momentos
en mi vida en los cuales también he sentido una necesidad, o anhelo por
algo más. Algunas veces Dios respondió mis oraciones y otras veces
pareció que no lo hizo. En esos momentos, cuando he tenido una profunda
necesidad en mi corazón he pensado en la historia de Ana y me he
preguntado – ¿Por qué parece que Dios responde unas oraciones y otras no?
En Isaías 55:8-9 está escrito, “Porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así
son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más
que vuestros pensamientos.”
Dios
tiene un plan perfecto para nuestras vidas. Él puede ver desde el
comienzo hasta el fin, y tiene muchas cosas que enseñarnos. Podemos
pensar que sabemos qué es lo mejor para nosotros. Por ejemplo, debería
tener este empleo, o casarme con esta persona, etc. Podemos planear
nuestra vida y pensar que tenemos todo bajo control. Pero como vemos en
Isaías 55:8-9, los pensamientos de Dios a menudo son diferentes a los
nuestros. Como seres humanos, buscamos ganancia terrenal y nuestra
propia comodidad. Pero los pensamientos de Dios son el transformarnos de
nuestras tendencias terrenales humanas y crear algo divino a través de
nuestras situaciones en la vida.
El Plan de Dios para mi vida
Si
encontramos que Dios no responde nuestras oraciones de la manera que
esperamos, entonces podemos tomarlo como una oportunidad para entrar en
reposo. Esto puede ser una lucha constante, porque significa renunciar a
mi propia voluntad y reconciliarme con el plan de Dios para con mi
vida. Yo puedo luchar contra estos pensamientos que quizás Dios no me
ama, porque mis oraciones no son escuchadas. Yo puedo decidirme a creer
en el verso que dice “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus
pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se
multiplican más que la arena…” Salmos 139:17-18.
Cuando
aprendo a amar la voluntad de Dios en mi vida, entonces Sus
pensamientos se vuelven mis pensamientos, y Sus caminos mis caminos.
Aprendo entonces a orar de acuerdo a Su voluntad en mi vida.
Deléitate en el Señor
Recuerdo un mensaje que escuché, donde se mencionó el Salmo 37:4 “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” En
ese momento, sentí que me faltaba algo en mi vida y estuve orando a
Dios para que llenara esa necesidad. Sin embargo, el que daba el
mensaje, animaba a toda la congregación a aprender a deleitarnos en el
Señor. El decía que cuando haces esto, renuncias a tu propia voluntad y
pones todo en las manos de Dios. Cuando escuché este mensaje,
conscientemente elegí hacer esto. Decidí que no importa cuánto lo desee,
pondré mi deseo a un lado y me enfocaré en “deleitarme en el Señor.”
Estaré ocupada en encontrar las obras que Dios preparó para mí cada día y
en estar despierta a usar
estas oportunidades para aprender a conocerlo a Él mejor. (Salmos
139:16) Trabajaré en llegar a la paz en las oportunidades cotidianas, a
bendecir a los otros, y a enfocarme en esto, en vez de esforzarme en
buscar mi propia voluntad.
Ya
han pasado varios años desde que tomé esta decisión. Ha habido veces en
las cuales he seguido sintiendo la necesidad por las cosas terrenales en
mi corazón. Y he presentado estas oraciones a Dios en estos momentos. Pero
también me he llenado de gozo, a pesar que Dios ha tenido otros planes
para mi vida. Estoy convencida que Él me a oído. Y estoy mucho mas
convencida que Él me ama, y me sigue de cerca. He recibido una gran
alegría en mi corazón, la cual no depende de bendiciones terrenales.
Estas vienen de la voluntad de Dios. Cuando aprendo a humillarme a mí
misma y dejo que me guíe, entonces experimento que Él me da todo lo que
necesito para ser completamente feliz, sin importar en cuál situación me
encuentre. Este gozo, puedo llevarlo a través de mi vida donde quiera
que esté.
Pienso que Ana
entendió esto también. Ella recibió lo que pidió, pero estuvo dispuesta a
ofrecerle su hijo a Dios. Esto es también importante para nosotros.
Cuando Dios nos bendice, tenemos que también estar preparados para
ofrecer los dones de retorno. Él quiere saber si lo amamos por sobre
todas las cosas en la tierra. Pero él también está totalmente interesado
en bendecir a aquellos que quieren servirle con todo su corazón.
“Encomienda a Jehová tu camino,
Y confía en él; y él hará.
Exhibirá tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía.”
Y confía en él; y él hará.
Exhibirá tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía.”
Salmos 37:5-6
Fuente: https://cristianismoactivo.org
miércoles, 6 de junio de 2018
¿Necesito ir a la iglesia para ser cristiano?

Ser cristiano significa seguir a Cristo. ¿Realmente tengo que ir a la iglesia para lograr esto?
Escrito por
Kenneth de Jong
Cristiano.
Si buscas la definición de la palabra probablemente no encontrarás que
es “la persona que va a la Iglesia”, y es parte de ella. Ser cristiano
significa principalmente seguir a Cristo. Y ¿qué significa seguir a
Cristo? El único lugar para buscar el verdadero significado es la
Biblia.
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.” 1 Pedro 2:21-22.
Hay muchos versículos que hablan de lo mismo. Ser un verdadero seguidor de Cristo tiene que ver con lo que ocurre en el interior. Jesús fue un hombre como nosotros, pero jamás cometió pecado. Gracias a esto hizo posible para nosotros vencer el pecado. Ser cristiano significa ir por este camino y tener victoria sobre el pecado al cual soy tentado. Las formas y costumbres exteriores, las actitudes que tengo frente a las personas, o el no ser miembro de una iglesia en particular, no son cosas que definen lo que significa ser un cristiano.
Entonces podemos pensar, ¿es absolutamente necesario ir a la iglesia? ¿Si tengo la palabra de Dios que me muestra la vida que Jesús vivió, no puedo ser un cristiano en solitario, y seguir a Jesús por mi propia cuenta?
El cuerpo de Cristo
Si bien esto suena teóricamente posible, el apóstol Pablo utiliza la forma de un “cuerpo” en sentido figurado para explicar que si realmente queremos avanzar, entonces nos necesitamos mutuamente.
“De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Efesios 4:16.
Aquí podemos ver que los verdaderos cristianos son miembros del cuerpo de Cristo (verso 11-12), y como tal necesitan ayudarse mutuamente para poder avanzar en el camino que Él nos abrió. Puede que no todos tengamos la misma función en el cuerpo, pero cuando soy fiel en seguir a Cristo en la verdad y resisto firme las tentaciones a pecar que enfrento en mi vida, entonces hago “mi parte.” Soy cómplice del crecimiento del cuerpo. Por eso necesitamos reunirnos y edificarnos mutuamente, para resistir firmes en la tentación.
Aunque sé que Cristo mira al corazón y puedo recibir alimento espiritual de la Biblia y otros escritos cristianos, también sé que necesito constantemente del aliento que recibo en la iglesia. Esto lo puedo notar especialmente cuando no tengo la posibilidad de asistir a todas las reuniones, ya sea por el trabajo o los estudios. Es muy renovador y edificante escuchar el evangelio de Cristo predicado por hombres fieles de Dios.
Y cuando veo a los otros miembros del cuerpo de Cristo, soy fortalecido solamente al pensar que hay muchas otras personas que luchan la misma batalla que yo. Al escuchar el testimonio de estas personas sobre la ayuda que han recibido de la Palabra de Dios y sobre aquellas áreas que han recibido victoria, recibo más luz y ayuda para continuar tras las pisadas de Jesús y vencer el pecado.
Esta es la esperanza que Dios tiene para nosotros, como Pablo escribe:
“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.” Efesios 4: 14-15
No es una regla, sino una necesidad
No hay reglas rígidas y fijas en la Biblia acerca de asistir a la iglesia. Sin embargo, el autor de Hebreos deja muy en claro cómo los miembros del cuerpo de Cristo deben tenerlo.
“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Hebreos 10:23-25.
¡Necesitamos confesar nuestra fe, a través de la cual podemos estimularnos mutuamente al amor y a las buenas obras!
Un verdadero seguidor de Cristo se da cuenta que necesita ir a la iglesia, aquí recibe ayuda y estímulo – y comunión con aquellos que trabajan para edificar el cuerpo de Cristo.
Fuente: https://cristianismoactivo.org
martes, 5 de junio de 2018
¿Se puede tener fe sin obediencia?
¿Qué tan importante es la obediencia cuando se trata de la fe? La Biblia
da una clara explicación cuando se habla de fe y obediencia.
Este
artículo fue traducido del noruego, y fue publicado por primera vez en
Noviembre de 1935 en el libro “El Camino de La Vida”, en el capítulo
titulado “El Camino de la Obediencia a la Fe.”
© Copyright Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag
Fuente: https://cristianismoactivo.org
Escrito por
Elias Aslaksen
El camino de la obediencia es el camino de la vida; pues Jesús vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.
(Hebreos 5:9) Por lo tanto: ¡no hay salvación, no hay vida eterna, sin
obediencia! La muerte entró a causa de la desobediencia, ¡pero vida e
inmortalidad entró a causa de la obediencia! Un camino nuevo se abrió
para nosotros por la obediencia de Cristo. Este camino está abierto
ahora.
La fe trae obediencia.
Por medio de nuestra obediencia andamos paso a paso por el camino de la
vida. Dios da el Espíritu Santo a todos los que le obedecen. (Hechos
5:32) Y solo por medio de este Espíritu recibimos luz y fuerza para
andar por el camino de vida.
No
llegamos a ningún progreso en este camino solamente sustituyendo mi
obediencia por la de Cristo. Pero teniendo Su obediencia como
fundamento y ejemplo para mi vida, debo ejercitarme personalmente, tal
como en Hebreos 5:9 lo expresa claramente. ¡Ningún solo paso se puede
dar en este camino, sin una obediencia personal!
El apostolado por la obediencia a la fe
¿Qué fue lo que Pablo recibió en gracia y apostolado? “Obediencia a la fe en todas las naciones, por amor de su nombre.” Romanos
1:5. Las almas deben ser guiadas por la obediencia, y no solamente
creer y alegrarse sobre la obediencia de Cristo; sino que con su propia
obediencia, en Espíritu y en verdad, tomemos cada paso en el camino de
vida. Desde el día en que uno se convierte a Dios – invoca su nombre,
llega a una fe en Jesús y confiesa sus pecados – uno empieza en el
camino de obediencia; porque es lo primero que el evangelio nos conduce a
hacer. Y desde ese día continuamos tal como empezamos: siendo obedientes en todos los aspectos.
La
mensaje del evangelio es – a pesar de que probablemente se vea
diferente – ¡un mensaje claro y preciso! Si algo no es claro, tenemos
que buscar la razón de porque no lo es. ¿Qué podría estar más claro que
por ejemplo las palabras en Mateo 28:20? “…Y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” Esto significa ¡ser obediente a cada una de estas palabras!
Piensa
por ejemplo en “El Sermón del monte” ¡Hay suficiente que hacer al
termniar de leerlo! ¡No será en vano si lo lees! ¡Pero se necesita fe y
amor! ¡Se necesitan oraciones! ¡Se necesita Espíritu y fuerza! Todo lo
que necesitamos para llegar a ser obedientes se nos fue dado en, y a
través de Jesucristo, y todos tienen acceso a esto, día y noche.
¡Alabado sea Dios!
La obediencia nos conduce a obrar
¿Qué podría estar más claro y sin ambigüedades que la bendita palabra de obediencia en Santiago? ¡Es más clara que el cristal! “Hermanos
míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene
obras? ¿Podrá la fe salvarle? … Así también la fe, si no tiene obras
(obediencia), es muerta en sí misma. …También los demonios creen… ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? … Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” Santiago 2:14-26.
¿No hay pues ninguna duda? ¡No! ¡sin obediencia la fe es muerta!
Puedes pensar, decir y creer lo que quieras, pero ¡la obediencia es la
que cuenta! Sin ella, no hay salvación. No avanzaremos ni un paso en en
el camino de la vida sin completa obediencia.
Dios
da gracia, pero ¿Para qué? ¡Exacto sólo para esto – para la obediencia!
Si pensamos lo contrario, nos volvemos necios, y un día vamos a
arrepentirnos amargamente. De lo que digas o hagas, en cualquier paso
que estés asegúrate de que lo único que convenga sea la obediencia a la fe.
Todo
lo que necesitamos para conducirnos a la obediencia se encuentra y se
recibe en Cristo Jesús, de modo que no hay excusa. Procuremos, pues,
¡ser obedientes en todo! (2 Corintios 10:5-6; 2 Corintios 2:9)
© Copyright Stiftelsen Skjulte Skatters Forlag
Fuente: https://cristianismoactivo.org
lunes, 4 de junio de 2018
"When I´m Sixty Four" (Cuando Tenga 64)
![]() |
| Mercedes Benz 300SL Gullwing - 1954 |
Por: Pr. Julio César Barreto /
¡Qué rápido se ha pasado el tiempo! El almanaque vuela y los dias y las horas se cuelan casi imperceptiblemente. Digo "casi" porque (al menos) su paso (el del Tiempo) deja su huella en nuestro pensamiento en formato de recuerdos, algunos guardados celosamente bajo llave,. De vez en cuando solemos hurgar en los envejecidos archivos de nuestras memorias. Algunos lo llaman el Baúl de los recuerdos. Pero hay que confesar (casi sin quererlo, y a veces "rotundamente" sin quererlo) que el Tiempo también deja su huella en nuestro cuerpo, y esto es (en la mayoría de las veces) lo más molestoso.
Cuando tienes un coche (automovil como este Mercedes Benz 300SL Gullwing - 1954) muy bonito, muy chido (como dicen los mexicanos); lo cuidas mucho, lo lavas, lo pules, le haces sus chequeos de rigor. Pero, al cabo de unos años aquel coche comienza a perder su esplendor y lo peor de todo ante nuestros ojos. Es como todo verdad? Todo envejece en la Creación. Por estas dos razones es que dije que el paso del tiempo es "casi" imperceptible, porque nos deja sus huellas internas y externas.
Otra cosa digna de señalar es que cuando se es joven no se piensa que un día seremos viejos; Creemos que somos dueños de la "Eterna Juventud", pero ¡Qué va! El inexorable Tiempo no perdona. Creo que cuando Paul McCartney (Ex- Beatle) escribió su famosa melodía "When I´m Sixty Four" , no estaba para nada preocupado pensando en que llegaría a viejo; Por esa razón (quizás inconscientemente escribió la primera linea de su composición diciendo: "Cuando llegue a viejo y se me caiga el pelo, dentro de muchos años". Ahora resulta que no solo cumplió 64, sino que ya tiene 75.
Tengo que decir que no todo es cuestionable con respecto a este tema. El paso de los años te deja muchos valores agregados que nos enriquecen y nos ayudan (si lo sabemos aprovechar) a transitar con mayores probabilidades de éxito, por el díficil camino de los "Adultos Contemporáneos" (alguien que esta actualizado tanto en información como en costumbres y/o también; alguien entradito en años). No pretendo enumerar una larga lista de ellos, sino que me referiré al que (para mi) es el más importante de ellos; estoy hablando de una vida en "Plenitud". Ser un adulto mayor significa (ojalá que lo logremos) una persona realizada, ha corrido la mayor parte de su carrera, y lo que le reste lo hará con altas probabilidades de éxito, porque tiene suficiente material de apoyo para lograrlo.
Jesús dijo: He venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10b). Para mi propia experiencia, ha sido determinante tener a "Jesús" en mi corazón, en mi vida, en mis decisiones. Tenerlo en mis derrotas, pero, también haberle tenido en mis logros, tenerlo en mis tristezas, pero, también en mis alegrías. Él ha sido determinante en toda mi existencia, desde mi niñez hasta el presente. Estoy convencido de que terminaré mi carrera cruzando victorioso la meta, porque se que tendré las fuerzas necesarias para seguir en el maratón hasta que lo termine. Al final levantaré mis manos y diré como Pablo: " He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En
el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez
justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos
los que aman su venida" 2 Timoteo 4: 7-8.
Al termino de este escrito mio que comparto con mis amados lectores, quiero elevar mi gratitud a mi Dios (a Cristo), a mi glorioso Salvador, por estos 64 años de bendición y estoy determinado a no desistir hasta que acabe mi viaje. ¡Gracias mi Señor Jesús por estos atrevidos y bien vividos "Sixty Four Years"!. ¡A tu Nombre sea toda la gloria y toda la Honra!.
sábado, 2 de junio de 2018
¿Qué dice la Biblia sobre el reino de los mil años?
Un breve vistazo al increíble reino de mil años de paz que Cristo establecerá en los últimos tiempos.
Escrito por
Brian Janz
La profecía en Apocalipsis habla sobre todos los tipos de plagas
terribles y tribulaciones que caerán sobre la tierra en los últimos
tiempos. La ira de Dios se derramará en abundancia sobre los servidores
de Satanás en lo que conocemos como «la gran tribulación». Este será el
fin del desarrollo del pecado en la tierra. Mientras el pecado
prevalecía, la tierra se volvía cada vez más corrompida y devastada.
Pero al final de todo esto Jesucristo regresará junto a los ejércitos del cielo y comenzará un tiempo glorioso y de sanación en la tierra. Este será el comienzo de la era de los mil años conocido como el reino de los mil años.
Nadie se aprovechará del otro, nadie robará o matará. Toda la tierra será gobernada por Cristo, su novia y los mártires. (Apocalipsis 20,4) Su gobierno será justo y exactamente de acuerdo a las leyes de Dios. Será como Dios siempre quiso que fuera la tierra. Un oasis de paz, justicia y alegría. Una creación en completa armonía con su Creador.
Las personas vivirán mucho más tiempo de lo que viven ahora. (Isaías 65,20) Incluso los animales dejarán de matarse unos a otros por comida y todos empezarán a comer hierba y plantas. (Isaías 65,25)
Pero debido a que Satanás será atado durante este tiempo (Apocalipsis 20,2) no podrá ejercer su influencia externa sobre las personas. Será mucho más fácil para las personas elegir servir a Dios y vivir una vida justa al estar rodeados por esta misma justicia por todos lados. Será más fácil al haber igualdad y justicia y misericordia y paciencia y humildad por todos lados en lugar de guerra y hambre y tiranía e injusticia.
Sin embargo, los que igualmente opten por vivir una vida en pecado y ceder a su propio orgullo y egoísmo durante este tiempo morirán tempranamente. (Isaías 65,20) Las leyes de Dios todavía serán válidas, y nadie podrá escapar al seguir pecando en lo oculto.
Los que estarán en la novia de Cristo también vencieron el pecado en sus vidas. También tendrán autoridad para juzgar y gobernar con justicia, porque dejaron que Dios les enseñara esta justicia a lo largo de su tiempo en la tierra. Dios los ha probado y han sido purificados por el fuego, de la misma forma que Jesús. Jesús y su novia secarán las lágrimas y llevarán alegría y paz a las personas. Sin embargo, ellos mismo no tendrán lágrimas por secar porque ya fueron llenados de la bondad y la alegría de Dios.
Los mártires también fueron probados y tendrán autoridad para gobernar durante el reino de los mil años, porque también dieron su vida a Dios, aunque de una manera diferente a la novia. (Apocalipsis 20,4-6) La gloria y la responsabilidad de la novia de Cristo será mucho mayor que la de los mártires, porque su sacrificio también fue mayor.
Todos juntos trabajarán para asegurar que el mundo crezca en paz, armonía, justicia y piedad durante el reino de los mil años.
Al final del reino de los mil años Satanás será suelto de sus cadenas por un corto tiempo, aunque no se sabe con exactitud cuánto tiempo será. Está será su última oportunidad para engañar a todas las naciones y hacer que las personas le sigan. Increíblemente, reunirá a suficientes personas de todo el mundo para crear un ejército, y rodeará nuevamente a Jerusalén, en un último intento desesperado por obtener el control sobre la creación de Dios.
Sin embargo, ahora será suficiente, el tiempo de Satanás se ha terminado. Dios enviará fuego del cielo para consumirlos. El diablo finalmente será lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el Anticristo, y serán atormentados allí por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 20,7-10)
Esto marcará el final del reino de los mil años y será el último acontecimiento antes que el juicio final se lleve a cabo, el tiempo se detendrá y comenzará la eternidad.
Todavía hay tiempo para elegir dónde estar. La gloria de cada uno en particular será diferente en la eternidad. ¡Qué terrible sería dejar nuestra gloria eterna a cambio de los placeres temporales del pecado aquí en la tierra! ¿Por qué no elegir ser parte de la novia ahora? Elige ser uno de los que acepta el juicio y dirección de Dios en su vida. Esta es su manera de instruirnos la responsabilidad de gobernar sobre la tierra durante el reino de los mil años.
Opta por ser uno de los que secará lágrimas en lugar de uno que tendrá lágrimas por secar.
Fuente: https://cristianismoactivo.org
Pero al final de todo esto Jesucristo regresará junto a los ejércitos del cielo y comenzará un tiempo glorioso y de sanación en la tierra. Este será el comienzo de la era de los mil años conocido como el reino de los mil años.
¿Qué es el reino de los mil años?
El reino de los mil años es un tiempo de paz y armonía en la tierra donde Jesús y los santos gobernarán con justicia. Será un tiempo en que todas las injusticias serán corregidas y todos los males serán limpiados de la tierra. En Isaías 65,20-25 podemos leer una descripción más completa de la paz y armonía que caracterizará este periodo.
Nadie se aprovechará del otro, nadie robará o matará. Toda la tierra será gobernada por Cristo, su novia y los mártires. (Apocalipsis 20,4) Su gobierno será justo y exactamente de acuerdo a las leyes de Dios. Será como Dios siempre quiso que fuera la tierra. Un oasis de paz, justicia y alegría. Una creación en completa armonía con su Creador.
Las personas vivirán mucho más tiempo de lo que viven ahora. (Isaías 65,20) Incluso los animales dejarán de matarse unos a otros por comida y todos empezarán a comer hierba y plantas. (Isaías 65,25)
¿Habrá pecado durante los mil años?
A pesar de toda esta paz y armonía, la naturaleza pecaminosa que mora en todas las personas no habrá cambiado. La gente continuará naciendo con una carne en la que no mora nada bueno. (Romanos 7,18) Las posibilidades que tendrán las personas para elegir pecar todavía estarán allí.
Pero debido a que Satanás será atado durante este tiempo (Apocalipsis 20,2) no podrá ejercer su influencia externa sobre las personas. Será mucho más fácil para las personas elegir servir a Dios y vivir una vida justa al estar rodeados por esta misma justicia por todos lados. Será más fácil al haber igualdad y justicia y misericordia y paciencia y humildad por todos lados en lugar de guerra y hambre y tiranía e injusticia.
Sin embargo, los que igualmente opten por vivir una vida en pecado y ceder a su propio orgullo y egoísmo durante este tiempo morirán tempranamente. (Isaías 65,20) Las leyes de Dios todavía serán válidas, y nadie podrá escapar al seguir pecando en lo oculto.
Jesús, la novia, y los mártires
Jesús y su novia, junto a los mártires muertos durante la gran tribulación gobernarán la tierra. Estos serán los siervos de mayor confianza de Dios. Jesús, que fue probado en todo pero sin pecado, tendrá autoridad absoluta sobre todo pecado e injusticia. Estará perfectamente unido a la voluntad de Dios.
Los que estarán en la novia de Cristo también vencieron el pecado en sus vidas. También tendrán autoridad para juzgar y gobernar con justicia, porque dejaron que Dios les enseñara esta justicia a lo largo de su tiempo en la tierra. Dios los ha probado y han sido purificados por el fuego, de la misma forma que Jesús. Jesús y su novia secarán las lágrimas y llevarán alegría y paz a las personas. Sin embargo, ellos mismo no tendrán lágrimas por secar porque ya fueron llenados de la bondad y la alegría de Dios.
Los mártires también fueron probados y tendrán autoridad para gobernar durante el reino de los mil años, porque también dieron su vida a Dios, aunque de una manera diferente a la novia. (Apocalipsis 20,4-6) La gloria y la responsabilidad de la novia de Cristo será mucho mayor que la de los mártires, porque su sacrificio también fue mayor.
Todos juntos trabajarán para asegurar que el mundo crezca en paz, armonía, justicia y piedad durante el reino de los mil años.
Después del reino de los mil años
A pesar que el reino de los mil años será un tiempo donde todos vivirán en paz y justicia, no será el objetivo final de Dios para su creación. Satanás será atado, pero no completamente extinguido. Y a pesar de la armonía y todo lo hermoso sobre la tierra, todavía no será perfecto ante los ojos de Dios porque llevará la mancha eterna del pecado.
Al final del reino de los mil años Satanás será suelto de sus cadenas por un corto tiempo, aunque no se sabe con exactitud cuánto tiempo será. Está será su última oportunidad para engañar a todas las naciones y hacer que las personas le sigan. Increíblemente, reunirá a suficientes personas de todo el mundo para crear un ejército, y rodeará nuevamente a Jerusalén, en un último intento desesperado por obtener el control sobre la creación de Dios.
Sin embargo, ahora será suficiente, el tiempo de Satanás se ha terminado. Dios enviará fuego del cielo para consumirlos. El diablo finalmente será lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el Anticristo, y serán atormentados allí por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 20,7-10)
Esto marcará el final del reino de los mil años y será el último acontecimiento antes que el juicio final se lleve a cabo, el tiempo se detendrá y comenzará la eternidad.
Antes del final
Es maravilloso sentarse y pensar en el enorme júbilo que el reino de los mil años traerá, cuando todas las lágrimas y aflicciones serán finalmente quitadas. Sin embargo, los más felices en el reino de los mil años serán Jesús y su esposa. Ellos tendrán la mayor recompensa, porque fueron los que hicieron el mayor sacrificio.
Todavía hay tiempo para elegir dónde estar. La gloria de cada uno en particular será diferente en la eternidad. ¡Qué terrible sería dejar nuestra gloria eterna a cambio de los placeres temporales del pecado aquí en la tierra! ¿Por qué no elegir ser parte de la novia ahora? Elige ser uno de los que acepta el juicio y dirección de Dios en su vida. Esta es su manera de instruirnos la responsabilidad de gobernar sobre la tierra durante el reino de los mil años.
Opta por ser uno de los que secará lágrimas en lugar de uno que tendrá lágrimas por secar.
Fuente: https://cristianismoactivo.org
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