viernes, 12 de julio de 2019

¿Cristianos sin iglesia?


Fernando Altare




Constantemente me encuentro con personas en diferentes lugares que parecieran ser miembros de la misma iglesia porque tienen las mismas quejas. Se han chocado con soberbia, celos, ceguera, rencor, superficialidad, etc. Todos síntomas humanos esperables de encontrar donde hay personas. Así somos porque así venimos de fábrica producto del pecado y, a menos que dejemos que Dios intervenga, habrá situaciones frustrantes en cada lugar donde nos toque actuar. Por eso antes de resignarme a la crítica pesimista y ser parte de lo humano que sucede en mi iglesia, yo quiero hacer mi aporte para que las cosas mejoren llegando a ser un canal por donde pueda fluir lo divino.


Hoy la realidad no deseada de muchas congregaciones combinada con nuestro egoísmo, la corriente de individualismo que nos rodea y la fuerte cultura de personalizar todo a nuestro gusto y medida, conforman el combo perfecto para que empecemos a juguetear en nuestra mente con un “plan B”, es decir: la posibilidad de vivir la espiritualidad por nuestra propia cuenta.


Entonces, ¿Qué pasa si decido ser un cristiano sin iglesia? Pues, definitivamente me perderé eslabones fundamentales en la cadena que Dios pensó para mi desarrollo interior. Por ejemplo, sin iglesia o grupo con quien compartir y congregarme no tendré entre otras cosas:


La oportunidad de dar y recibir amor en forma regular y constante. Suena a frase hecha, pero si no pertenezco a una comunidad no tendré el espacio donde dejar fluir en forma habitual la marca por excelencia de un seguidor de Jesús. Y eso con seguridad, afectará negativamente mi espiritualidad.


La necesidad de rendir cuentas como parte de mi manejo personal. Esto constituye uno de los mayores problemas que tienen los llaneros solitarios que andan sirviendo a Dios y a la gente sin formar parte de un círculo donde otros sepan qué hacen y por qué. No estoy del todo sano espiritualmente si no me sujeto a la autoridad de alguien que puede aconsejarme, advertirme, desafiarme a crecer e incluso confrontarme.


La escuela de soportar a personas diferentes y difíciles al punto de llegar a amarlas. El caminar armónicamente cerca de quienes no comparten mis gustos, puntos de vista o forma de ser, me ayuda a superarme espiritualmente y me equipa de una manera única para ser de bendición y de utilidad en todos los ámbitos donde me mueva.


Interés en el bienestar de otros. Esto no es algo natural, no nací con esa predisposición. Es algo sobrenatural que Dios pone en mí y debo aprender a cultivar. La iglesia me regala el marco donde enterarme a quién puedo ayudar, dónde servir desinteresadamente con mis capacidades y dónde llorar o reír acompañando el momento que vive mi prójimo.


Identidad comunitaria. Hojeando mínimamente la Biblia se capta el constante empeño que ha tenido Dios desde siempre de formar un pueblo. Además de Sus propósitos, hay una infinidad de beneficios que trae la pertenencia para quien es parte de una gran familia. La realidad es diametralmente diferente para quien es miembro de una comunidad, y para quien no lo es.


El contacto grupal con Dios. Mi relación con el Creador incluye disciplinas como orar, alabarlo, honrarlo, servirlo y anunciarlo; que de acuerdo a la Biblia cobran una dimensión superior cuando lo hago en conjunto con otros.


Como verás, cuando entiendo que mi espiritualidad no pasa solamente por creer en Dios, pedirle que me bendiga y tratar de conducirme con valores más o menos cristianos; vuelvo a descubrir y a afianzar la necesidad irremplazable de la presencia de otros en mi camino de fe. Por algo será que cuando Jesús expresó qué era lo más importante, habló de amar a Dios pero inmediatamente ató esa prioridad a un segundo aspecto sin el cual el primero pierde veracidad: el amar a los demás.


¿Y en la calle no hay prójimos y oportunidades para amar? La primera iglesia, la que tenía frescas e impregnadas las enseñanzas de Cristo, tenía una presencia relevante en la sociedad, pero esto solo era posible porque estaban juntos. No me gusta la idea de una iglesia que se reúne para aislarse. Quiero cada vez menos tiempo en cultos y más tiempo “libre” para contagiar cristianismo en la sociedad. Pero reconozco que soy más efectivo y que mi vida espiritual se fortalece y desarrolla, cuando obedezco siendo parte de un grupo donde puedo vivir ese “los unos a los otros” que intencionalmente el Espíritu Santo incluyó tantas veces en el Nuevo Testamento.




Fernando Altare
Director nacional de e625 en Argentina. Autor del libro Ninguna Religión, Contador de profesión y uno de los pastores en la iglesia Brazos Abiertos en la ciudad de Santa Fe.

Serie de Personajes Biblicos: Sansón

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Sansón fue nazareo desde su nacimiento y recibió fuerza extraordinaria junto con el voto nazareo de no cortarse jamás el cabello. Sus hazañas fueron espectaculares; mató mil filisteos con una quijada de asno (Jueces 15:16).



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Arrancó y se llevó a la rastra las puertas de Gaza (Jueces 16:3), etc. Sansón era muy dado a las mujeres y Dalila, una filistea, fue su favorita. 

Los señores filisteos la contrataron para que descubriera en dónde residía la fuerza de Sansón. Descubierto el secreto, le cortaron el pelo a Sansón mientras éste dormía, luego lo llevaron preso, lo torturaron y le sacaron los ojos. 





El pelo de Sansón volvió a crecer, y mientras los filisteos se mofaban de él en un gran banquete, él rogó a Dios que le diera fuerzas. Recobrado el vigor derribó las columnas que sostenían el techo del salón del festín, y todos, incluso Sansón, perecieron (Jueces 16:29‑30).

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Fuente: https://listas.20minutos.es

viernes, 15 de febrero de 2019

El Evangelio nockeó fulminantemente al Horóscopo, la Cartomancia, y a las religiones



El Pastor de enseñanza Julio César Barreto expuso en "Casa de enseñanza para Vida", en la ciudad de Maturín (Venezuela) el tema: "El Cáncer (espiritual) es curable sí se diagnostica a tiempo", del cual este es un pequeño extracto. 
Soli Deo Gloria.

@agapeenlaradio   #AgapeEnlaRadio


jueves, 14 de febrero de 2019

El Cáncer (espiritual) es curable sí se diagnostica a tiempo



El Pastor Julio César Barreto expuso este tema en "Casa de enseñanza para Vida", en la ciudad de Maturín (Venezuela). A semejanza del Cáncer que afecta el cuerpo humano, sí este se diagnostica a tiempo es curable; de igual manera el Cáncer (espiritual) (Romanos 6:23), sí se diagnostica (si hay arrepentimiento) a tiempo es curable, aplicando la preciosa Sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ( 1ra. de Juan Cap.1).






martes, 25 de diciembre de 2018

Predicación: Hablemos de los Celos (Pr. Julio César Barreto)




Por: Pr. Julio César Barreto /

«Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.»
Deuteronomio 4:24

 Generalmente asociamos la palabra celo con el ámbito de lo conyugal o el noviazgo, donde uno de los dos se siente traicionado o efectivamente lo está.  Pero el  término tiene otras connotaciones y  lo vamos a estar observando detalladamente. ¿Qué tal si nos planteamos algunas interrogantes y las trabajamos para encontrar las respuestas? ¿Les parece? Ok, veamos:

1. ¿Cuál es la definición del término Celo?
2. ¿Es celoso Dios?
3. ¿Quiere acaso Dios que sus hijos sean celosos? ¿De qué?
4. ¿Cuál es la aplicación práctica de este tema en la vida de los cristianos?


I.  Definamos el término
a. Cuidado, esmero, interés  que alguien pone al hacer algo (a nivel profesional).
b. Celos Emocionales (Los celos  entre cónyuges): Tendemos a confundir miedo por pérdida con “celos normales”. Los celos nunca son normales, pues conllevan un trasfondo de posesión: “tú eres mía y de nadie más”. El miedo por pérdida implicaría un temor a que una persona que amamos deje de prestarnos atención o a perderla, pero en ningún caso tomaremos una medida drástica o violenta para evitar su marcha.”


II  ¿Dios es celoso?
Su celo es divino (no es humano).  El celo de Dios es una preocupación por el bienestar de su pueblo; su determinación de que nada surja entre él y ellos que pudiera engañar, minar o destruir. Los celos son un pecado cuando es un deseo de algo que no te pertenece. La adoración, la alabanza, el honor y la adoración pertenecen sólo a Dios, porque sólo Él es digno de ello. Por lo tanto, Dios es justamente celoso (Deut. 4:24) cuando esa adoración, alabanza, honor o adoración es brindada a los ídolos. Esta es precisamente la clase de celos a los que se refiere el apóstol Pablo en 2 a Corintios 11:2, “Porque os celo con celo de Dios,.....”


Dios es Celoso con todo derecho porque Él no está dispuesto a compartir su lugar de supremacía en el universo con nadie, Él es el único digno de recibir adoración (Apoc. 4:11), Dios no acepta que se le sirva a Él y que al mismo tiempo intentemos servir a otros “dioses”, no tolerará que se le niegue el respeto que merece ni la gloria que le pertenece; es decir, Dios no es celoso de lo ajeno sino de lo propio. En el caso de Dios esto es correcto porque Él es dueño de todo, tiene todo el derecho, Él puede reclamar toda la gloria, alabanza, adoración, fuerzas, mente, corazón y todo lo que existe.


III ¿Sabía usted que Dios quiere que sus hijos sean celosos?

Apocalipsis 3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 

¿ES APROPIADO que un cristiano sea celoso? La Biblia nos estimula a ‘seguir tras el amor’ y afirma que “el amor no es celoso” (1 Corintios 13:4; 14:1). Pero por otro lado, también nos dice que “Jehová [...] es un Dios celoso” y nos exhorta a ‘hacernos imitadores de Dios’ (Éxodo 34:14; Efesios 5:1).

La solución prescrita por Cristo a este problema era fácil a seguir: Él les aconsejaba a “ser celosos y arrepentirse” (verso 19). Nosotros también debemos ser celosos. Como cristianos debemos ser vehementes seguidores de Dios y tener un fuerte interés en su camino y su Iglesia.


Por esa razón Josué retó al pueblo  diciéndoles:

«Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad (en totalidad) y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.» Josué 24:14-15 

Así nosotros debemos tener celo en nuestro andar cristiano, no tolerando la falta de respeto a Dios. Jesús mismo cuando llegó al templo y vio a las personas que iban a presentar ofrenda a Dios, a aquellos que venían de lejos y buscaban presentar adoración a Dios eran abordados por cambistas y abusaban de ellos vendiéndoles la ofrenda a precios elevados, haciendo mercadería de ello.

«Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.»  Mateo 21:12-13 
(Salmo 69:9). 

Así como Dios es fuego consumidor, es de esperarse que se encuentre em nosotros un ardor de celo al ver cuando uno mismo o los que nos rodean, mostramos algún menosprecio a Dios con nuestros pecados. Debe dolernos la injusticia y debemos anhelar con todo nuestro corazón que el nombre Santo de nuestro Dios sea en todo tiempo glorificado. No olvidemos que fuimos creados para "Buenas Obras", las cuales preparó Dios de antemano para que anduviesemos en ellas (Efesios 2:10). Dios inspiró al profeta Isaias a que hablara acerca de su Reino venidero: "...el celo del Eterno de los ejércitos hará esto" (Isaias 9:7). Sí Dios es celoso de su reino, ¿No lo seremos nosotros también?.

¿Si me entendieron, verdad?.

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lunes, 24 de diciembre de 2018

3 temas en Síntesis (Identidad, Oración, Santidad)




Por: Pr. Julio César Barreto /



Este Post es una reminiscencia de 3 temas que enseñé desde el púlpito, no hace tanto tiempo. Vale la pena (creo) tenerlos muy pendiente siempre. Aquí está una síntesis de ellos.

Uno – Hablemos de Identidad. Dijimos en ese entonces que es perentorio  (determinante, decisivo) que el pueblo de Dios tenga plena conciencia de su nueva Identidad como hijos de Dios y  por lo tanto posee una nueva ciudadanía.

(Filipenses. 3: 20,21).

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.


La importancia de nuestra nueva Identidad:

1. La identidad es importante porque con ella puedo saber quién soy, de dónde vengo (o sea, cuál es mi origen) y para donde voy (cuál es mi destino). Veamos la respuesta de Jesús a los Fariseos en Juan 8: 13,14.

Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.


2. La identidad es importante  porque nos estimula a cumplir con el propósito para el cual fuimos creados.

(Efesios 2:10)
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. (LBLA).



Dos – Hablemos de la Oración: Los ciudadanos del reino de los Cielos, saben que tienen que orar constantemente, porque de esa manera reciben instrucciones de su Señor; son consolados, guiados, exhortados, confiesan sus faltas y son perdonados. Todo embajador (y cada creyente es uno de ellos), debe permanecer en contacto con su Jefe de Gobierno, en este caso debe estar en contacto con su Rey por medio del Espíritu Santo. (1 Tes. 5:17).

“Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: ¡Reconcíliense con Dios!” (2 Cor. 5:20 NBL).



Tres – Hablemos de la Santidad: Todo ciudadano del reino de los Cielos debe saber que su vida está escondida en Cristo (Colosenses 3:3), y que por gracia fue hecho salvo (Efesios 2: 8,9). Esa “Gracia” (el favor inmerecido de Dios para con nosotros)  no debe ser usada como pretexto para cometer abusos y vivir disipadamente (Rom. 6:1,2), contrario a los propósitos para lo cual fuimos rescatados de nuestra anterior y  vana manera de vivir. Escrito está: Sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14). Por lo que concluimos este punto con las palabras del apóstol Pedro en…1 Pedro 1:15-17 Dios Habla Hoy (DHH)

Al contrario, vivan de una manera completamente santa, porque Dios, que los llamó, es santo;  pues la Escritura dice: «Sean ustedes santos, porque yo soy santo.»
Si ustedes llaman «Padre» a Dios, que juzga a cada uno según sus hechos y sin parcialidad, deben mostrarle reverencia durante todo el tiempo que vivan en este mundo.

¿Si me entendiste, verdad?


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domingo, 2 de diciembre de 2018

¡Una cosa yo sé, que yo era ciego y ahora veo!




Por: Pr. Julio César Barreto

Recuerdo que un día estando en la iglesia, un joven entonó una melodía que entre otras decía: ¡Una cosa yo sé, que yo era ciego y ahora veo!. El peor de los ciegos -continuó su canto- es todo aquel, que teniendo la vista buena no pueda ver. Me conmoví mucho esa mañana y caí de rodillas. Levanté mis manos y adoré a Dios. 

¿Quién no ha sido como Bartimeo?. Sólo hasta que llega Jesús a nuestro corazón y lo toca y le da vida, es cuando realmente comenzamos a ver. ¡Gracias Señor Jesús por haberme dado la vista espiritual!



Era un hombre solitario que vivía de limosnas 

hasta que paso Jesús y su vida transformo. 

Era Bartimeo el ciego que sentado en el camino oyo 

que paso Jesús y clamando se paro. 
Su clamor era profundo, tan profundo que el Maestro 
con la grande multitud claramente oyó su voz.. 
No clamaba con sus labios sino con su corazón y 
DIOS nunca a despreciado el humilde corazón 



Coro 

//Ten misericordia, ten misericordia de mi 

le gritaba Bartimeo y Jesús oyó su voz.//




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Todo tiene su tiempo