jueves, 31 de mayo de 2018

¿Qué es lo que el Espíritu Santo hace por nosotros?

Todo lo que tenga un valor eterno en esta vida y en la eternidad viene a través de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.

What does the Holy Spirit do?


  William Kennedy



¿Cuál es la función del Espíritu Santo? 


¿Qué es lo que el Espíritu Santo hace por nosotros? Todo lo que tenga un valor eterno en esta vida y en la eternidad viene a través de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. Sí queremos seguir a Jesús, y vemos que necesitamos ayuda para hacerlo, Dios envía Su Espíritu Santo. Solamente tenemos que pedir y ser obedientes para poder recibirlo. (Lucas 11:9-13; Hechos 5:32) Cuando llegamos a ser discípulos y recibimos el Espíritu Santo, este comienza a trabajar en nosotros, para transformarnos a la imagen de Cristo (Romanos 8:29). Los discípulos tienen su mente en las cosas del Espíritu, y serán guiados a vida y paz.

El Espíritu Santo nos da poder

 

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Hechos 1:8.
¿Para qué es el poder del Espíritu Santo? Pablo testificó que era su “anhelo y esperanza” que por la vida o muerte Jesús sería magnificado en su cuerpo. (Filipenses 1:20) La función más grande que cumple el Espíritu Santo es fortalecer a Sus discípulos para ser transformados a la imagen de Jesús; Su vida se manifiesta en nosotros, siempre y cuando mantengamos la muerte del Señor Jesús en nuestros cuerpos (2 Corintios 4: 10-11). Así damos testimonio de Jesucristo. No es posible para nosotros hacer esto con nuestra propia fuerza, sólo es posible a través del poder que el Espíritu Santo nos da.

Jesús abrió un camino nuevo y vivo a través de Su carne por el Espíritu eterno, y se ofreció a sí mismo sin mancha ante Dios, por eso también es posible para nosotros servir al Dios viviente en las obras que ha preparado de antemano para nosotros. (Hebreos 9:14; Hebreos 10:20) El Espíritu Santo nos guiará y nos enseñará la obediencia a la Palabra de Dios en nuestros padecimientos y seremos perfeccionados, tal como Jesús lo fue. (Hebreos 5:7-9)

Jesús dice que su Padre es glorificado cuando Sus discípulos llevan fruto.  Aquellos que lleven frutos serán limpiados para que lleven aún mas frutos (Juan 15:2,8). Este es el proceso de la santificación a través del Espíritu Santo, el cual nos lleva a tomar parte de la gloria de Jesús (Sus virtudes) (2 Tesalonicenses 2:14). ¡El poder del Espíritu Santo fortalece nuestra propia voluntad para no desanimarnos, y para poder permanecer firmes sin desmayar hasta el final!

El Espíritu Santo es nuestro Consolador

 

Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador. (Juan 15:26) Este nos guiará a toda la verdad, mostrándonos y haciéndonos reconocer nuestro pecado, la justicia y el juicio. (Juan 16: 8-15) Nos podremos ver a nosotros mismos, lo que mora en nuestra carne, a través del Espíritu en la luz de la Palabra de Dios.

El Espíritu Santo nos da poder para vencer sobre el pecado consciente. Está escrito que si andamos en el Espíritu no satisfagamos los deseos de la carne (Gálatas 5:16). Si andamos en el Espíritu y vivimos en el Espíritu, no nos volveremos vanagloriosos, irritándonos y envidiándonos unos a otros (Gálatas 5: 25-26). ¡Piensa en la comunión que surge de esta obra del Espíritu, mientras los frutos del Espíritu crecen en nosotros cada vez más!


El Espíritu Santo es nuestro intercesor

 

Otra tarea del Espíritu Santo es que es nuestro intercesor. (Romanos 8:26) Él tomará lo que es de Jesús y nos lo hará saber (Juan 16: 13-15). Nosotros no oramos como deberíamos, pero el Espíritu sabe como debemos orar. Por el Espíritu somos llevados a diferentes situaciones en la vida diaria que hacen que nuestra carne reaccione. Estas situaciones nos dan luz sobre el pecado que mora en en nosotros (en nuestra carne). Todos reaccionamos de diferentes maneras, ya sea por palabra o por acción. Sí pensamos en lo que hemos dicho o hecho, veremos que el pecado estuvo presente. No fueron las virtudes las que se manifestaron, pero sí nuestra naturaleza humana. Nos damos cuenta que hicimos los que odiamos, tal como Pablo escribe en Romanos 7:18-25.

Estas acciones involuntarias que provienen de la carne y son puestas a la luz, se les conocen como “obras del cuerpo” y pueden presentarse como pensamientos, palabras e incluso acciones. No hay condenación por estas obras, porque no estamos de acuerdo en pecar conscientemente. Sin embargo, a través del Espíritu, podemos vencer estas acciones involuntarias después de que han salido de nuestros cuerpos; primero amando y reconociendo la verdad sobre lo que pasó, y luego estando en desacuerdo y odiarlas. “Porque si vivís según la carne, morirás; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Romanos 8:13. Cuando el Espíritu es mi guía y mi fortaleza, continuo andando en la luz y puedo vencer estas obras antes de que sucedan de nuevo.

El Espíritu Santo da dones

 

Jesus les repartió variedad de dones a Sus discípulos; dones de sanidad, de profecía, de hablar en lenguas e interpretación, de la palabra del conocimiento, de la  palabra de sabiduría,  de hacer milagros, de discernir a los espíritus, etcétera. El Espíritu Santo dió tales dones para provecho de cada uno. Son utilizados por sus discípulos para construir y edificar el cuerpo terrenal de Cristo. “… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Efesios 4: 12-13.  

Pablo exhortó a procurar pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. Luego describe las cualidades del amor, y dice que sin ellas, no somos nada. “El amor es sufrido  es benigno;  el amor no  tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo; no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza en la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” 1 Corintios 13: 4-8. Dejémonos medir por estas cualidades divinas, y dejemos que el Espíritu Santo trabaje con nosotros, para que podamos llegar a ellas en verdad.

“…para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que arraigados y cimentados en amor, seas plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3: 16-19.

Una vocación asombrosa, una gloria magnifica, a través del trabajo del Espíritu Santo. Humillémonos profundamente bajo la poderosa mano de Dios, a través de la guía de su Espíritu, para que la gracia venga sobre nosotros, y lleguemos a esa plenitud. De modo que hagamos lo que Pablo exhortó a Timoteo, ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. (1 Timoteo 4:15).


Fuente:  https://cristianismoactivo.org

miércoles, 30 de mayo de 2018

José Ángel Llamas. Conversión del mundo de la televisión al cristianismo


José Ángel Llamas nos dice de como su vida fue transformada al ver una franela que decía:”solo un hombre puede cambiar tu vida y ese se llama Jesús”.

Testifica que era un hombre vanidoso, el poder y la fama que tenía no fueron suficientes  para ser feliz, dice: “nadie me dijo que al llegar a la cima de la fama no había nada”.


            

Fuente: bibliatodo.com

martes, 29 de mayo de 2018

¿Es posible ser perfecto?

Is it possible to be perfect?



La Biblia habla acerca de ser prefecto, y acerca de ser perfeccionado, ¿Que significa esto? ¿Es posible alcanzarlo?
 
 

sábado, 26 de mayo de 2018

¿He ido demasiado lejos para recibir perdón?

No puedes nombrar un sólo pecado por el cual Jesús no murió.



Tienes un pasado, un pasado con acciones y comportamientos que han nublado tu espíritu, te han separado de Dios y que te hacen sentir francamente podrido. Pero ahora te arrepientes de lo que has hecho; quieres convertirte. Pero, ¿un pobre y miserable hombre como tú, todavía es apto para el reino de los cielos? Sabes que Dios es bueno pero, ¿es lo suficientemente bueno para perdonar lo que has hecho?

Lo único que excluye a una persona del cielo es el pecado no perdonado. Jesús tiene la autoridad para perdonar todo pecado y blasfemia. “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” Lucas 24:46-47. Jesús sufrió y murió por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2), y tiene el poder para perdonar todo pecado, echarlos en las profundidades del mar, para que jamás sean recordados de nuevo. 

¿No crees que Él quiere hacer esto por ti también? No puedes nombrar un solo pecado por el cual Jesús no murió.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:9-11.

Pablo escribe aquí a aquellos que alguna vez vivieron profundamente en el pecado, pero cuando escucharon la verdad del evangelio, reconocieron su pecado y entregaron su vida a Jesús. No sólo fueron perdonados, también recibieron ayuda del Espíritu Santo para terminar con estos pecados y vivir una vida en transformación.

Convertirse y recibir perdón

 

Cuando el apóstol Pedro enfrentó a los judíos en el día de pentecostés por el hecho de que habían crucificado al Hijo de Dios, el Mesías que vino para salvarlos, fueron compungidos de corazón. ¿Puedes imaginarte cómo debieron haberse sentido? Debieron haber pensado que no habría perdón por tales acciones. Pero Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados… Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados.” Hechos 2:38-41.

Incluso estas personas que negaron al Mesías, que lo rechazaron mientras estuvo aquí en la tierra y finalmente lo crucificaron, pudieron arrepentirse y recibir perdón por lo que habían hecho. Su bondad, amor y paciencia con nosotros no conoce límites.

Hay una condición para este perdón. No hay ningún perdón sin arrepentimiento, y no puede haber arrepentimiento sin que primero haya un reconocimiento del pecado. No puedes ser perdonado por algo si no tomas responsabilidad por tus acciones y aceptas la verdad – que efectivamente has pecado y necesitas convertirte. ¿Te arrepientes realmente de tus acciones en lo profundo de tu corazón? ¿Tienes una decisión firme que ya no quieres comportarte de esta manera; que quieres dejar los viejos hábitos del pecado y comenzar de nuevo como un discípulo de Jesús? ¡Entonces puedes ser perdonado! Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” Mateo 7:7. Nadie que se arrepiente de su vida de pecado queda excluido del cielo.

Pero lo que Jesús dice en Mateo 6: 4-15 es de vital importancia: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”
Jesús no pudo haberlo dicho más claro. Si pides perdón, pero tú mismo no estás dispuesto a perdonar a otros, entonces no habrá ningún perdón para ti. No puedes guardar rencor, de lo contrario entras a la eternidad sin perdón, independiente de lo que los demás te han hecho.

El único pecado imperdonable: Blasfemar contra el Espíritu Santo

 

Jesús habla de un pecado que es imperdonable.
“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Mateo 12: 31-32.

En este ejemplo, del cual Jesús habla, los fariseos habían afirmado que Jesús había hecho milagros por el poder del demonio “Beelzebú.” Pero de hecho había hecho estos milagros en el poder del Espíritu Santo. Esta fue su blasfemia, afirmar que lo que era en realidad puro y santo era impuro y malo. (Marcos 3:30)

El Espíritu Santo también es llamado el Espíritu de la verdad (Juan 16:7-13). Este señala la verdad sobre ti mismo – tu pecado, y lo que debes hacer con este. Si no reconoces la verdad, entonces, ¿cómo puedes arrepentirte? Si no te arrepientes, ¿cómo puedes ser perdonado? Si no eres perdonado, ¿cómo puedes tener alguna esperanza para la vida eterna? ¿Cómo podrás ser salvo?

Blasfemar contra el Espíritu Santo en este tiempo presente significa que uno de forma repetida y consciente ha endurecido su corazón contra la verdad y sigue en la incredulidad. Lo que uno hace es llamar el Espíritu Santo mentiroso, y esto en realidad es una blasfemia. No hay perdón para una persona que muere en la incredulidad, que continuamente ha rechazado las inspiraciones del Espíritu Santo. Esto es una blasfemia imperdonable. Pero mientras sientas que Dios obra en ti y te llama, significa que todavía hay esperanza para ti.

La verdad os hará libre

 

Si te preguntas: “¿Lo que he hecho ha sido tan malo que seré excluido del perdón y el reino de los cielos?” puedes estar seguro que no es así. Tu pobreza en el espíritu – el reconocimiento del pecado y el  anhelo de arrepentirte – te llevarán a convertirte a Dios. No es posible “accidentalmente” blasfemar contra el Espíritu Santo. Los que cometen este pecado imperdonable no están preocupados; no les importa si son o no perdonados, por causa de su incredulidad.

Así que tienes que ser uno que ama la verdad. La verdad os hará libres. Tienes una enorme gracia sobre tu vida – puedes ser liberado de ser un esclavo del pecado, y puedes ser un verdadero discípulo de Jesús. (Juan 8:31-34) No sólo es capaz de perdonar tus pecados, sino también salvarte de pecar. Haz uso de esta gracia – Él puede salvar completamente a todos los que reconocen la verdad sobre su necesidad. Cuando recibes el Espíritu Santo, que te muestra tu pecado, también te da la oportunidad de vencer el pecado.

El ladrón en la cruz fue salvo en su “lecho de muerte” sin nada para llevarse a la eternidad, pero Jesús le dijo: ¡Hoy estarás conmigo en el paraíso!” ¿No es mucho mejor arrepentirse y convertirse hoy a Dios, cuando te habla a tu corazón? Podrás ir directamente al cielo cuando mueras, ¡con la seguridad de la vida eterna si continúas en este camino! Sí, puedes arrepentirte y pedir perdón hoy, y comenzar en este camino de la justicia en este momento, con una conciencia limpia y justificada en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.


Fuente:  https://cristianismoactivo.org

miércoles, 23 de mayo de 2018

¡Tengo una buena Idea!





Por: Pr. Julio César Barreto /


No todas las cosas que pasan por la mente de los seres humanos son buenas. Algunos pensamientos son regulares, malos, perversos, completamente inútiles. Pero, hay que reconocer que existen en contraposición, buenos pensamientos, buenas ideas. Tanto lo uno como lo otro tiene inevitablemente sus consecuencias, es decir; los pensamientos luego se convierten en acciones y esto repercutirá en la vida de la persona. 

Nuestra mente procesa mucha información y en base a ello tomamos decisiones, que pueden hasta salvarnos la vida. A manera de ilustración veamos esta anecdota que está emparentada con el genero de la parábola y que busca mostrarnos una realidad de nuestra vida y cómo debemos detenernos a pensar, a reflexionar, para luego tomar una decisión (que dependiendo de cuál  sea la que tomemos) nos resultará de un gran provecho.  


hombre sediento


(*) Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo. El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía. 

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: “Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.


El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua… ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada. ¿Qué debiera hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca… o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje? ¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?

Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia… Agua fresca, cristalina. Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase: “Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”.

Amigo mio, en esta vida (a todos sin excepción) nos llegará el momento de  experimentar "sed", no la de cuerpo físico sino la de adentro, la del alma, y que se prolonga a nuestro espíritu. Es entonces cuando nos llega una voz, con un mensaje maravilloso: "Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna". (Juan 4:14)

Al escuchar este mensaje se presenta el dilema; ¡Qué hacer? ¿Voy  Jesús?. Es entonces cuando por el Poder de Dios somos iluminados y surge en nuestro corazón la mejor idea de nuestra vida entera y decimos: ¡Tengo una buena Idea! ¡Iré a Jesús!.  


* https://historiaybiografias.com

lunes, 21 de mayo de 2018

¿Qué significa creer en Dios?

Creer en Dios es creer que le hay, y que Su Palabra es verdadera. Eso por supuesto, tiene un significado para la vida cotidiana...


sábado, 19 de mayo de 2018

¿Qué es el fruto del Espíritu?

El fruto del Espíritu es la naturaleza divina (amor, longanimidad, bondad, etc.) que se convierte en mi naturaleza cuando muero al pecado.




Todo tiene su tiempo